Venecia día 1

Vaporettos y pizza

Por fin llegó la oportunidad de visitar la ciudad de Venecia, esa ciudad única serpenteada por canales. Todo empezó en febrero, cuando Volotea lanzó una oferta de compra de vuelos con plan flex gratis incluido. Sin pensarlo más, compramos dos billetes para octubre a un precio muy ajustado.
Estuvimos en la ciudad casi cinco días, tiempo más que suficiente para recorrerla a fondo y visitar las islas cercanas de Murano y Burano.
Llegamos el lunes 13 a las 13.30 al aeropuerto de Marco Polo. Lo primero que hicimos fue acercarnos a la oficina de HelloVenecia para comprar las tarjetas Rolling Venice Card y un bono de transporte de 72 horas. Esta combinación es muy ventajosa para menores de 29 años como nosotros. La tarjeta te ofrece descuentos en diversos museos e iglesias de la ciudad, además de el bono transporte de 72 horas por solo 22 €. El único trayecto que no cubre el bono es el del aeropuerto-ciudad y viceversa, que hay que pagar aparte. El viaje en el bus nº5  de ACTV dura unos 20-30 minutos y cuesta 6 euros, pero con la compra del bono, sale a 4 €.
En Piazzale Roma quedamos con el responsable del hotel para que nos llevase hasta él.
El hotel B&B Exclusive es en realidad un apartamento con 4 habitaciones, 2 baños recién reformados y una sala de estar común donde desayunar. Es el alojamiento más barato que encontramos en Venecia y no podemos estar más contentos con el trato ofrecido. El responsable del hotel nos facilitó mucha información sobre la ciudad: dónde comer, exposiciones gratuitas, los números de vaporetto para visitar las islas…

 
Nada más salir del hotel fiumos a la parada del vaporetto en Piazzale Roma para coger el número 1.  Así recorreríamos el gran canal hasta la parada de Santa Elena, más allá de San Marcos. Desde allí hicimos fotos de la laguna y paseamos hacia el Arsenal. Teníamos hambre y nos sentamos a comer un par de pizzas en el primer restaurante que vimos. Intentamos visitar el Arsenal por dentro pero estaba cerrado, así que seguimos paseando hasta la famosa plaza. Es maravillosa, no nos estraña que esté siempre abarrotada de gente. Los edificios que la rodean son espectaculares: La Basilica, el Palacio Ducal, el Campanille
Las palomas nos sobrevolaban una y otra vez, yendo y viniendo de una esquina de la plaza a la otra, una y otra vez.
Ya que estábamos allí, compramos la entrada a los museos de la plaza San Marcos en el museo Correr para poder entrar al día siguiente al Palacio Ducal sin hacer cola.
Después, callejeamos hasta el puente Rialto, observando mil y un escaparates de máscaras y disfraces de carnaval. Agotados, volvimos en vaporetto hasta el hotel para descansar un poco antes de la cena.
Como  nuestro hotel estaba cerca de Santa Marguerita, dimos un paseo hasta allí para probar Pizza al volo, un sitio de pizza para llevar que recomendaban en Tripadvisor.  De camino nos empezó a caer el diluvio universal, así que nos resguardamos (convenientemente) bajo el toldo de la heladería Il Doge. Os recomendamos encarecidamente el helado de la crema Il Doge, de naranja con chocolate. Así nos tomamos el postre antes de la cena y corrimos como locos a coger nuestra pizza para llevar antes que que empezase a jarrear de nuevo.
Nos comimos la pizza bien agusto en la sala común del hotel y entablamos conversación con una chica italiana muy maja.  El día acababa y la primera impresión de Venecia no podría ser mejor.

 

 

 

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