Nueva York día 1

Cumpliendo un sueño

Había llegado el momento de mi primer vuelo, estaba nervioso, tenía miedo, pero sabía que al otro lado del charco estaba nuestro primer gran destino: Nueva York.

Salimos desde Bilbo haciendo escala en Paris. Volabamos con Airfrance y la verdad es que fue un vuelo muy comodo, quizas fue por las ganas que teníamos de llegar al JFK.

Tras 10 horas de aeropuertos, papeleo de inmigración y controles de aduanas pisamos suelo Estadounidense. Cogimos nuestro primer taxi amarillo, que no iba a ser el último gracias al gran cambio de moneda que tuvimos la suerte de encontrarnos 1€=1,60$.

Llegamos al hotel y tras darle una generosa propina al taxista hicimos el check-in. Nuestro hotel estaba en la 342west 71st street, era un hotel un poco cutre, que tenía unas críticas horrorosas por internet y olía un poco raro jeje pero la verdad nosotros estuvimos muy bien en él.

Eran las 8 de la tarde y como no habíamos viajado nunca solos y menos al extranjero preguntamos al recepcionista a ver si la zona era segura de noche. El recepcionista sonrió y nos dijo que por supuesto, que estuviésemos tranquilos.
Salimos a la calle y decidimos ir andando hasta Times Square, así que llegamos hasta la avenida Broadway y de allí a nuestro destino. Todo nos parecía increible, los taxis, la gente, las alcantarillas echando humo, el olor de la ciudad, pero al llegar a Times Square ya flipamos en colores, concretamente en los que emitian todas aquellas luces de las decenas de carteles luminosos que forman parte de este conocidísimo cruce.

Estabamos cansados, pero queriamos aprovechar el tiempo y viendo que uno de los museos que queriamos visitar cerraba tarde, decidímos verlo. Era el Ripley’s: Believe it or not! Un museo de cosas raras y bizarras. La verdad es que nos gustó mucho. Lo malo fue que la batería de la cámara no aguantó toda la noche así que no pudimos hacer todas las fotos que quisimos.

Disfrutamos un poco de la zona visitando tiendas y cuando íbamos a volver se puso a llover. Compramos un paraguas a un vendedor ambulante por 5$. Un paraguas que tendría su propia anécdota…
Llegamos al hotel cansados pero muy ilusionados sabiendo que todo esto no acababa más que de empezar.

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